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martes, 30 de diciembre de 2014

EL PODER SANADOR DE JESUCRISTO


“Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;  y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos”. (MATEO 14:35-36)

MANTO


     ¡Qué precioso versículo de la palabra de Dios!, ella nos alumbra en todo momento. Aquí el apóstol Mateo, nos habla en su narrativa acerca de un acontecimiento en la vida de  Jesús, nos menciona que el Señor fue a un pueblo, (Genesaret), y ahí  dice que cuando le «conocieron» los hombres de aquel lugar, ellos enviaron la «noticia» a toda la tierra de que Jesús estaba en ese lugar, y todos se enteraron de que el Señor había llegado. Esto es, que la gente necesitada, la gente enferma, la gente con hambre y sed de Dios, vinieron a ver y a conocer a Jesús; ellos querían  saber de Jesús, pero, ¿cómo se enterarían de él?, si la gente que le «conocen» no le dan a conocer, ¿cómo la gente sabrán que Jesús sana, si no ve sanidad en nuestras vidas?, ¿cómo la gente sabrá que Jesús cambia, si nosotros no cambiamos?, es decir nuestro testimonio vale mucho. Esto era lo más parecido a lo que ahora son las campañas evangelísticas, cómo las personas comenzaron a hacer propaganda de la gran campaña, porque Jesús había llegado a sus comarcas y sabían y tenían ─óigalo bien─  FE,  si tenían fe de que Jesús iba a hacer milagros, porque dígame una cosa, si tú haces propaganda por Jesús y no crees que él va a hacer milagros para qué lo harías. Ellos tenían una gran fe, una gran esperanza y por eso testificaban y obraban, pero no importó porque Jesús sanaba, nada era imposible para él.


     Luego notamos que cuando se hizo la campaña, que cuando el Señor comenzó a sanar a “todos” los enfermos, observamos que la escritura dice TODOS,  no faltó ninguno que no fuese sanado. Este es Dios obrando, nuestro Dios obra milagros portentosos, él no tiene límites. Luego algo extraordinario, ellos le dijeron, le rogaron a Jesús, que les dejase tocar el borde de su manto, ¿pero qué significado tiene esto del manto?, el manto es el signo de su bondad, de su misericordia, el manto es signo de autoridad, todo manto representa poder, David cortó un pedazo del manto de Saúl (1ª. Samuel 24:4), esto era su signo de autoridad. El manto era el símbolo de poder en un rey, era el signo de su majestad; a través del manto del Señor salió el poder sanador para sanar  a los enfermos. Note como el Señor accede a esta petición y luego suceden los milagros, porque dice la Escritura que todos quedaron sanos. Hay una canción hermosa e inspiradora de Juan Carlos Alvarado que dice “Si tan sólo tocare el borde de su manto”; hoy el Señor no está aquí con nosotros, hoy él está en los cielos, no podemos tocar físicamente su manto de misericordia, pero podemos mediante la oración y la fe tocar a Jesús a través de ellos, podemos ir al “trono de la gracia de Dios confiadamente” (Hebreos 4:16), yo quiero ser sano, yo quiero recibir de tu poder, quiero ser cobijado y ponerme bajo tu autoridad. 



     El ciego Bartimeo, dice la Biblia, (Marcos 10:46) que cuando Jesús lo llamó, dejó su manto, hay mantos de opresión, él llevaba el manto de ciego sobre sus hombros, así lo distinguían de las demás personas, y es por eso que por fe lo botó, porque sabía que si Jesús lo llamaba nunca más iba ya a usarlo, el botó el manto de oprobio y se cobijó en el manto de Jesús y fue  sano. En el antiguo testamento, en los salmos (Salmo 91:4),  el rey David dice: “Con tus plumas me cubrirás y debajo de tus alas estaré seguro”. ¡Oh yo quiero cobijarme bajo tu manto Señor!, debajo de tus plumas estaré seguro; porque el manto de poder de Jesucristo tiene esta facultad, me cubre, Dios mismo me cubre, Dios me cuida bajo su manto, yo obtengo oportuno socorro, solamente quiero tocar el borde de su manto, la mujer de flujo de sangre tocó el manto del Señor, ella decía para sí: “Si tocare solamente su manto, seré salva” (Mateo 9:21), y tocó el manto de Jesús y salió la virtud sanadora de él, y luego Jesús preguntó: ¿quién me tocó?. Rut se cobijó bajo el manto de Booz, (Rut 3:9) “Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano”, cuando él aceptó redimirla, aquí el manto o capa significaba redención.


     Jesús quiere preguntarte hoy en día: ¿Tú me has tocado?, ¿has venido ante mí y me has tocado? El señor quiere cobijarte bajo su manto de misericordia, él quiere cobijarte bajo sus alas, él quiere sanar tus heridas emocionales, tus heridas físicas, tus heridas espirituales, toca el manto del Señor y serás salvo y sano por completo, llega en oración hasta el mismo cielo y toca a Jesús en tu corazón. La Biblia dice en el libro de Apocalipsis 3:20, que el Señor Jesucristo dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Dios quiere entrar en una comunión íntima contigo, a él no le interesa que te llames como te llames, que digas que eres cristiano o no, Jesús quiere entrar a cenar contigo, él quiere que te cobijes en su manto, tú solamente toca su manto de poder y serás sano y salvo.

LO FINAL
     Las primeras palabras de este versículo dicen que ellos le “conocieron”, a Jesús, ¿le conoces acaso? Te invito a que lo conozcas en verdad, solamente quienes conocen a Jesús pueden testificar de él. Pues están convencidos de su poder, de sus obras portentosas, lo reconocen como su salvador personal, su redentor y el amor eterno de sus vidas. Ellos llegaron a conocer personalmente al Señor y no dudaron en testificar de él, organizaron una tremenda campaña y él sanó a todos los enfermos. Si quieres realmente conocer al Señor has conmigo esta oración con todo tu corazón: “Señor quiero conocerte más cada día, te acepto como mi salvador personal, hazme una nueva criatura, entra a morar en mi corazón”. Si hiciste con fe esta oración, Jesús te ha salvado, has tocado el manto del Señor y él te ha salvado, de aquí en adelante te bendecirá cada día de tu vida. ¡Que Dios te bendiga poderosamente!


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